22/12/2008

El video (de Pibes Chorros) del día



El poder de provocación del punk rock está muerto desde hace décadas. Su lugar ha sido ocupado por fenómenos locales que toman por asalto una industria cultural y la revientan como si se tratara de una puta del puerto (las mismas que dieron origen al término "punk"). En Buenos Aires, desde el año 2001, la incorrección política hecha hit se llama cumbia villera. Es de lo poco que se puede escuchar y disfrutar, produciendo indignación social en todo el entorno. Si a tu madre no le molesta lo que estás escuchando, no hay punk. Si a tus amigos y a tu familia no le incomoda, no hay punk. Si no provoca ni quiebra, si no pisotea todo lo sagrado y reivindica las adicciones, no hay punk. Sin reviente no hay punk. Y estos chicos son la forma del reviente. El punk, ante todo, es forma. Detrás de los grupos de cumbia villera está lo mismo que estaba detrás de los Sex Pistols. Pero hay un extra: estos pibes son de acá. Ariel El Traidor no tiene nada que aprender de Johnny Rotten. Los dos están podridos. Dios salve a la cumbia villera. Esto, porque es lo peor, es lo mejor.