27/07/2008

Cómo amasar una palabra


El siguiente es un liviano ejercicio intelectual que desarrollé amasando una palabra al azar, incentivado por el insomnio. Espero que lo disfruten, colegas. Demanda unas mínimas competencias enciclopédicas, si tuvieron un buen secundario será más que suficiente.

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Me he sorprendido a mí mismo mientras trazaba un diagrama de procesos con estructura arbórea al reflexionar sobre la presencia que el concepto "árbol" tiene en nuestra cultura. Ciertamente, hay árboles en las calles y las plazas con extenso valor simbólico. Anuncian hogares, regiones, pueblos y naciones. Los hallamos marcando la frontera de un espacio parquizado e invitando a reunirse en un patio.

Muchos oficios tienen una herramienta a la que llaman árbol: los hay en las prensas de imprimir, en los órganos de las iglesias, en el taller del relojero. Arquitectos, modistos, químicos, marinos, mecánicos, orfebres y tipógrafos llaman árbol a cosas bien distintas. También hay árboles en la estructura jerárquica de las organizaciones, en el crecimiento de la red ferroviaria de nuestro país, en la genealogía de las familias.

Fue un árbol, el de la ciencia del bien y del mal, el que puso el Señor en medio del Paraíso y nos trajo algunos problemitas a los hombres. De un árbol salió el madero en el que Jesús fue crucificado y de un árbol colgó Judas.

Nuestra anatomía también tiene presente a los árboles, en la estructura de los bronquios. Ramas, troncos y raíces recorren el sistema nervioso, explican el sistema circulatorio, dan cuenta de cómo la sustancia blanca se relaciona con la materia gris en el cerebelo.

En las artes plásticas, los árboles obsesionaron a los pintores de la Escuela de Barbizón y se volvieron tortuosos en los lienzos de Van Gogh.

El lingüista ginebrino Ferdinand de Saussure nos explica en el Cours la diferencia entre significante y significado a través del latín arbor. De hecho, la estructura en árbol es usada para estudiar el parentesco entre lenguas. Árbol y tree reconocen orígenes próximos, aunque en el caso de los anglosajones hay un larga ramificación que los llevó por una variante germánica de raíz indoeuropea. En inglés, puedo transformar la palabra árbol en un verbo transitivo: treeing es forzar a un animal que estamos cazando a buscar refugio, y extensivamente, poner a alguien en un aprieto. Up a tree quiere decir estar acorralado y to be out of one's tree significa estar completamente loco.

Si pudiéramos desandar todo nuestro árbol filogenético, alcanzaríamos a esa inmundicia primigenia que hace millones de años salió de un arroyo por obra del azar o la voluntad divina. Inútil sería el ejercicio, a menos que se encuentre en nuestro deseo terminar enmudecidos en una cama como Funes el memorioso, quien fue vencido por las hojas de un árbol.