11/11/2007

La monstruosidad de lo humano

Estoy haciendo un trabajo complejo, colaborando en el cierre de un libro sobre la masacre de El Mozote en El Salvador. En 1981, el batallón Atlacatl del ejército salvadoreño aplicó su estrategia de "tierra arrasada" con los habitantes de El Mozote, La Joya y sus cercanías. Esta estrategia consiste en torturar y matar a todos los hombres, adultos y jóvenes, violar a las mujeres, asesinarlas y por último matar a todos los niños. Más tarde, se sacrifican los animales y se quema el lugar. En El Mozote fueron masacrados 900 campesinos. El 40% de ellos, niños menores de 10 años.
Un ejemplo del trabajo de los antropólogos forenses: en el sitio denominado “el convento” se recuperaron los esqueletos de 143 personas: 7 adultos y 136 niños. El promedio de edad de los 136 niños era de 6 años. Entre los adultos se encontraba el esqueleto de una mujer que transitaba el tercer trimestre de embarazo.
El responsable de la matanza, el entonces coronel Domingo Monterrosa, explicó luego en una conferencia de prensa:
Es natural que en estos reductos subversivos los hombres armados no se encuentren solos… Es decir, necesitan sus masas, gente, mujeres, ancianos o niños... Están todos mezclados con los propios subversivos... de modo que en los enfrentamientos y en los distintos operativos que realizamos, es natural que haya una serie de personas muertas, algunos sin armas, lo que incluye mujeres y, según entiendo, algunos niños...


A causa de la amnistía general establecida en El Salvador, no hay justicia para las víctimas de El Mozote. Sólo podemos hacer algo por ellos: recordar.