22/10/2007

Prolífico fin de semana

Los últimos días me encontraron muy productivo en el estudio. Quería compartir con vosotros algo de la cocina (¿de la faena?).
La primera imagen muestra un fragmento de un proyecto para uno de nuestros clientes clásicos, para quien todos los años hacemos algunas piezas bastante divertidas a modo de salutación de fin de año. Ellos fabrican colorantes, lo cual es monótono y al mismo tiempo increíblemente movilizante a nivel visual.


Aquí hay otro fragmento de un fondo. Les dejé abierta la costura en la parte inferior derecha para que vean cómo se construye la trama. No es nada muy complejo, está al límite de ser un mero ejercicio morfológico. Pero el resultado es digno, o al menos me satisface, lo cual no es poco.


Esto es para otro comitente. Hay un grupo de docentes en percusión para quienes estoy haciendo un proyecto de identidad visual. Se sientan con sus alumnos en círculo, y reproducen una y otra vez, por secuencias, los mismos sonidos de sus pequeños tambores. Por eso, apareció un símbolo de estas características en el proceso.


Pero hay algo de distante y abstracto que no me termina de convencer en ese círculo de círculos, y probé algo menos geométrico. Yo no soy próximo a la producción musical y menos aun a la percusión, pero en el aire de la reunión se respiraba algo tribal, vibrante, energético. Probé por ese lado. Y salieron estas manitos que forman senderos. Si me quedan ganas después les muestro en qué termina todo esto.