04/09/2007

Insignia


UNO
"En la histeria más que en ninguna otra forma de neurosis, es necesario el empleo de la psicoterapia. No debemos olvidar la constitución hiperemotiva-mitomaníaca, con su propensión a la mentira y a la fantasía" (Juan C. Betta, Manual de Psiquiatría, 1967).
Propensión a la mentira y a la fantasía. Bella descripción clínica de la literatura.

DOS
Los límites nos son dados por ese Humpty-Dumpty llamado sociedad.
Hojeando el Novum Organum, recuerdo a un metafísico polémico. El filósofo inglés Lord Bacon fue tenido en poca estima durante siglos debido a su objetable moral. Sin embargo, si medimos con la vara de nuestra modernidad tardía a los espíritus más destacados de la modernidad, es probable que sólo uno de cada diez escape al hospicio o a la cárcel.

TRES
Italo Calvino nos ocultó la existencia de la más pavorosa de las ciudades: Insignia. El viajero que por allí pasa pierde su recuerdo. Y todo recuerdo conectado a ella. Si nuestra memoria es como la red de un pescador, podemos suponer que visitar Insignia es convertirse en un ser anónimo.
En Insignia los objetos no significan. No hay intermediarios en lugar de las cosas: lo que se ve es lo que es, y no refiere a un otro ausente. Así de escasa es la vida en la ciudad, así de miserable. Una ciudad sin nacimientos, sin penas ni muertes. El retrato del que no está no evoca al fallecido. Nombre, signo y objeto coinciden. Las calles no tienen nombre y no hay lápidas en el cementerio.
El lenguaje de Insignia es humildísimo. Las enfermedades no tienen síntomas, la palabra "síndrome" no existe y en los hospitales no hay capillas. De a poco la ciudad va desapareciendo, borrándose a sí misma, porque todo es olvidar.
Debido a la insignificancia de la palabra "límite" en Insignia, es probable que algunos de sus habitantes hayan logrado escapar (sin saberlo) y habiten hoy entre nosotros. De esta forma Insignia se hace presente, sobre todo en la noche, sorprendiéndonos con un ruido inexplicable o una aparición en el camino, cuando nos encontramos lejos de casa.