12/07/2007

Pantalla y distopía

Este post no tiene imágenes para alejar a los aficionados a la pantalla. Probablemente pasará de largo. Pero hay un antes y un después para la televisión, acontecido en el día de ayer, que no puedo dejar pasar. Durante horas y horas, se pudo escuchar a través de la caja anestésica la lectura del veredicto y la sentencia del juicio por el asesinato y encubrimiento del crimen de María Marta García Belsunce. De aquí se pueden pensar varias cosas.

Primero.
Para el timing de la TV, las extensísimas horas de la lectura son un acto de mal gusto. ¿Para qué tanta lectura, dirá el espectador teen, si lo único que importa es que al tipo le dieron 5 años?

Segundo.
Entender por qué tienen éxito engendros como "Bailando por un sueño" o "Gran Hermano": aprovechan las características específicas de la picadora televisiva. Trabajan la misma idea de pantalla y de espectador rumiante. No piden atención, no requieren que se siga un argumento, no hay espacio para el diálogo ni para la lectura crítica (por eso es una estupidez analizar lo que dicen los protagonistas, que nada tiene que ver con lo que en realidad allí se dice, que es la nada misma). No piden mucho: son poco más que musak visual y luz en un dormitorio. Se pueden ver sin audio, por el mero aletargamiento de mirar (y perderse en lo que se mira).

Tercero.
Las fisuras en el discurso: la autopsia prolija de acciones, dichos y silencios de los protagonistas por parte de los jueces deja entrever la monstruosidad del sentido común, en frases que condensan desprecio naturalizado. Una muestra: "(...) María Marta ya había sido revisada por los facultativos y éstos habían indicado que se había golpeado en el baño, sin perjuicio de ello, le pareció atinada su decisión de convocar a un médico forense –agregando que éste le dijo que la mayoría de los paramédicos son paraguayos y bolivianos que tienen escasos conocimientos, por eso estaba tratando de ubicar a ese profesional-."

Cuarto.
La preclara consideración de uno de los jueces sobre la espectacularización del juicio y la relación entre publicidad y justicia. "(...) las aproximaciones, bien o malintencionadas, de quienes por razones obvias no pueden conocer correctamente como las partes o los tribunales, las vicisitudes de un proceso, terminan generando muchas veces falsas expectativas en la sociedad, que al verse necesariamente defraudadas en la sentencia, fomentan injustamente el perjudicial descrédito de la institución judicial, sin beneficio para nadie." La imagen de los mass media como fiscales y jueces es lo más cercano que imagino al paso uno de la sociedad distópica. Cuando la pantalla es el espacio naturalizado de la justicia para el ciudadano medio, la misma idea de ciudadanía queda preñada por la idea de espectación bovina. Los medios no tienen memoria, por eso no escarmientan. Al día siguiente del juicio, sin que el principal consorcio mediático del país se hiciera cargo de la parte que le corresponde en el veredicto (siempre los que "dicen" son "otros"), se publicó en la versión digital del diario la siguiente encuesta: "Caso García Belsunce: ¿Cómo hubiera declarado usted a Carrascosa? Culpable / Inocente." Es la sentencia presentada no ya como un hecho social que puede enseñarnos algo, sino como el capítulo final de una temporada de Lost.