26/07/2007

Negro aclarado

Un colega llamado Lolo Amengual ya me lo había contado hace años. Fontanarrosa (AKA El Negro) andaba hecho una piltrafa, el brazo izquierdo de siesta permanente, se le caía el cogote. Como es habitual en estos casos, la información que circulaba sobre su padecimiento en los medios era vaga y a veces contradictoria. No está mal. ¿Para qué sobreabundar en el detalle? "Se sobrepone" decían en La Nación. "Es como jugar al fútbol y quedar fuera de juego un tiempo por quebrarse una gamba", decía él.
No pudo ser. Fontanarrosa murió hace pocos días. Por el mero hecho de reirme un poco con sus verbos revisitados, acabo de leer algunas necrológicas. Antes no tuve el valor. Y encontré un error reiterado. Se habla equívocamente de una enfermedad llamada esclerosis múltiple como la causal de la partida. Y es inexacto. La mina que se lo llevó tiene un nombre aun más sofisticado, y poca relación con la anterior: esclerosis lateral amiotrófica. "La ELA es invariablemente fatal" dice la reseña. ¡Qué gansada! Lo mismo se puede decir de la vida...

img: Mario García / La Nación