23/07/2007

Hacia una psicología del sufrimiento (o no)

Podría hacer un mensaje contándoles de un libro que leí hace ya muchos años, llamado "Enfermedad, Dolor, Sacrificio". O bien, narrar alguna historia más o menos apócrifa sobre un Job contemporáneo. Puedo contarles de una extrañísima coincidencia patológica que me nuclea con algunos colegas que me son más o menos próximos, en tono complaciente y autocelebratorio. Podría copypastear palabras de tributo y homenaje a los que hoy ya no están. Pero finalmente, ¿para qué mirar una calavera en un anillo, si llevamos una en el rostro?
En lugar de ello, aferrándome evangélicamente al nihilismo de Cioran y en nombre de lo que nos recuerda que todavía algunos estamos por aquí y tenemos tela para cortar (que sólo se corta hacia adelante) les dejo una frase de un autor ya publicado. Tal vez no es mucho, pero hoy mucho es demasiado.

"Con ansia y amargura, he intentado cosechar los frutos del cielo y no he podido. Se elevaban hacia no sé que otro cielo cuando les tendía mis manos golosas de su abundancia. No, no es la visión de los astros lo que me deslumbrará. Bastante luz he perdido mendigando a las alturas. Harto de toda laya de cielos, he dejado mi alma a merced de los ornamentos del mundo."