30/06/2007

Ciudades opacas

La nueva cartografía de las ciudades se enfrenta al desafío de los especímenes urbanos fuera de catálogo, de los que la modernidad nos ha traído algunos ejemplares límite. Las ciudades fenómeno, donde la palabra código no aparece más que en las páginas sueltas de un libro en lengua extraña. ¿Cómo representar en el papel a las ciudades opacas? ¿Hay un modelo gráfico posible o probable? ¿O no son cartografiables a causa de su permanente mutación? Si la cartografía es el fotograma de una película que sólo se proyecta una vez, el registro de una ciudad opaca tiene la iluminación del instante como imperativo.
Llamamos ciudad opaca a aquel sitio que ha logrado una cierta autonomía respecto de otros núcleos urbanos (como si se tratara de una isla), con unas características que las instauran como paradigmas distópicos: el Estado se encuentra ausente, los submundos emergen y se entrelazan, el margen se vuelve norma, las fronteras de ingreso/egreso son extremadamente hostiles y resguardadas (como en una ciudadela) pero lo que rige en el interior no es análogo a la "institución total" o el panóptico, sino el descenso a un estadio casi animal del orden, las jerarquías, los roles y los status. Las lenguas explotan en dialectos hiperconectados con las prácticas. La opacidad (ocultar-ocultarse) y la fragmentación (el resto, la sección, la parte) son la receta de lo cotidiano. Y la supervivencia es una idea tan grave que se vuelve excesiva, exagerada. No son espacios de la ilegalidad, sino más bien de la alegalidad. Algunos ejemplos regionales:
Ciudad Oculta
La Salada
Ciudad del Este
Maciel