30/03/2006

Existential angst


En tanto el niño va creciendo, los signos se van multiplicando (y los objetos, perdiéndose para siempre). En la mirada perpleja del bebé, en su llanto, escuchamos sufrir al animal desplazado por la significación, que se instala para nunca abandonarlo mientras viva. La angustia crecerá con el verbo, y el malestar con (la imposible satisfacción de) el deseo.